El Banco de Inglaterra votó 6 a 3 a favor de mantener la tasa de interés en el 4,25% durante su reunión de junio, en un contexto desafiante marcado por una elevada incertidumbre global y presiones inflacionarias persistentes.
Tres miembros abogaron por un recorte de 0,25 puntos porcentuales hasta el 4%, aunque los inversores esperaban una división de 7 a 2. El banco central señaló que es probable que la inflación del índice de precios al consumidor se mantenga en niveles similares durante el resto del año, antes de retroceder hacia el objetivo el próximo año. Sin embargo, advirtió sobre “riesgos inflacionarios en ambas direcciones”, expresando preocupación por el aumento de los precios de la energía ante la escalada del conflicto en Oriente Medio y por posibles interrupciones comerciales debido a los aranceles propuestos por EE. UU.
También señaló que el crecimiento subyacente del PIB del Reino Unido “parece haber seguido siendo débil”, mientras que el mercado laboral “ha continuado relajándose”. Aun así, considerando el panorama general y el proceso de desinflación en curso, el Banco afirmó que un enfoque gradual y prudente en la retirada adicional del estímulo monetario sigue siendo apropiado.






