Dato muy duro de inflación en España. 5,5% de inflación interanual cuando se esperaba 4,5%. Y ese es el dato oficial. Recuerden que como hemos comentado muchas veces, los datos de inflación de las economías mayores están muy retocados y maquillados desde la era Clinton en EEUU, que fue el que abrió el camino. Los demás países les imitaron. Políticamente, siempre les viene bien decir que hay menos inflación de la real.
El dato es el peor desde 1992, es decir desde bastante antes de que el euro iniciara su andadura.
Como vemos España se mueve muy por encima de la inflación de la eurozona y es que el mayor problema está siendo el precio de la energía.
Y las perspectivas no son buenas. Se han cerrado muchas fuentes de energía contaminantes, menos nucleares que nadie, mucha demagogia política en todo lo relacionado con la energía durante muchos años y ahora problemas con el gas. Porque la dependencia exclusiva del gas de la inestable Argelia es realmente una lotería. Y de cara al invierno…
La inflación destruye los ahorros, es el impuesto de los pobres y disminuye el poder de compra. Problemas con las pensiones que están unidas al IPC y presiones de salarios.
Y esto puede empeorar mucho, porque hay que recordar que España dio hace pocos días un brutal dato de Precios de producción cercano al 25% interanual. Las empresas ya de por sí muy dañadas por el COVID tienen pocas salidas. Van a tener que repercutir estos costes pues si no peligrará su supervivencia.
Sigue pareciendo que la actitud de los políticos europeos de seguir diciendo que la inflación es transitoria y no intentar tomar medidas es bastante temeraria.
La inflación subyacente está bastante menos peligrosa, como puede verse en este gráfico.
Tan solo un 1,4%. Es una desproporción enorme y muestra que energía y alimentación están en esa diferencia, ya que son los principales campos que se quitan en la subyacente.
Hay que recordar que la inflación subyacente se creó precisamente en la gran crisis inflacionaria de los 70, porque las distorsiones del precio de la energía eran enormes. Y eso no impidió, que aunque fuera casi exclusivamente por la energía la crisis fuera muy grave. No debemos por tanto confiarnos en este tema.
José Luis Cárpatos





