Ante todo vamos a ver que es exactamente un cisne negro hablando con propiedad:
La teoría del cisne negro o teoría de los sucesos del cisne negro es una metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador), de gran impacto socioeconómico y que, una vez pasado el hecho, se racionaliza por retrospección (haciendo que parezca predecible o explicable, y dando impresión de que se esperaba que ocurriera). Fue desarrollada por el filósofo e investigador libanés Nassim Taleb. Ejemplos de “cisnes negros” son el inicio de la Primera Guerra Mundial, la gripe de 1918 o los atentados del 11 de septiembre de 2001.
En relación a la pandemia de coronavirus de 2020 algunos la han llamado un “cisne negro”. Sobre esto a principios de 2020 el propio Nassim Taleb indicó que él no calificaría la pandemia como un “cisne negro”.1 Pero en enero de 2021 aclaró que un fenómeno de este tipo tiene dos partes:
- Un grupo de personas que está enterada de que un determinado evento es posible, siendo entonces la situación conocida y por ende un “cisne blanco”.
- Pero existe un segundo grupo que genuinamente no están al tanto de que este fenómeno es posible, ni está preparado para sus consecuencias. Por lo que en este caso efectivamente la situación es vivida como un “cisne negro”.
Fuente Wikipedia.
Si aplicamos este concepto de Cisne Negro de manera algo más laxa a los mercados financieros, podríamos decir que se trata de un suceso sorpresa con gran impacto. Normalmente los cisnes negros suelen general sucesos de riesgo de cola. En alusión a las colas pesadas a la izquierda en la campana gaussiana de rendimientos de las bolsas. Normalmente se considera riesgo de cola a un movimiento bursátil con caída repentina de más de tres desviaciones estándar.
Hablando en cristiano, un cisne negro es un suceso al que actualmente damos muy pocas posibilidades de que ocurra, pero que si al final sí ocurre, generará un desplome repentino en las bolsas.
La lista, a mi modo de ver para 2022 podría ser la siguiente:
1- China invade de alguna manera militarmente Taiwan. En la legislación actual de EEUU aparece que están obligados a defender a la Isla si algo así sucede. Riesgo de un grave conflicto mundial, o en el mejor de los casos con represalias económicas graves de alto alcance. Este es uno de los cisnes negros con más posibilidades de terminar ocurriendo en los próximos dos o tres años. Esperemos que no.
2- Los bancos centrales pierden el control de la inflación, entrando en una espiral años 70, que cause recesión y desplome de los mercados.
3- Rusia inicia aventuras expansionistas similares a las de Crimea en Europa del Este o incluso en países occidentales. (Suecia o países bálticos)
4- Se produce el gran apagón del que tanto habla el Ministerio de Defensa Austríaco, que cause que en multitud de países europeos no haya electricidad durante semanas causando un desastre económico.
5- Aparición de una nueva variante del virus, que no respete las vacunas y cause la vuelta a situaciones similares a los del confinamiento de 2020. Esta hipótesis es bastante peligrosa y nada descartable.
6- La economía china implosiona de manera grave y arrastra a otras economías y mercados con ella.
7- Por una razón desconocida, económica o geopolítica, Wall Street corrige violentamente los excesos de valoración acumulados con un desplome violento, estilo 2000 o 2008.
8- El petróleo se dispara hasta 200 dólares por barril, teniendo en cuenta que cada 10 dólares suele mover 0,5 puntos porcentuales la inflación.
9- La situación con Polonia y Hungría se complica y se plantea abiertamente su salida de la UE, volviendo a generar una nueva crisis de confianza.
10- China decide usar como arma de guerra con todas las consecuencias asumidas la venta masiva y agresiva de bonos americanos, generando una crisis de deuda mundial.
Y siempre habría que dejar la puerta abierta, a algún cisne negro desconocido, que son los que casi siempre aparecen. A ver quien esperaba el cisne negro del COVID y el daño que haría…
Lo mejor es que ninguno se materialice y tengamos la fiesta en paz.
José Luis Cárpatos.





