El aumento de la inflación a corto plazo se debió principalmente a causas transitorias que se disiparían a largo plazo y no necesitarían un endurecimiento de la política.
Los riesgos para las perspectivas económicas siguen estando ampliamente equilibrados.
En cuanto a la zona del euro, el repunte de la demanda continuaba, mientras que los cuellos de botella de la oferta limitaban la producción de bienes.





