El conocido Kostin de Goldman, ha lanzado hoy sus previsiones para 2022. Ya han quitado las de 2021, que han acertado bastante, pues hablaron de 4700 y estamos justo ahí.
Aquí tienen las nuevas previsiones:

Vean esta cita donde explican su pronóstico:
Prevemos que el índice S&P 500 subirá un 9% hasta alcanzar los 5.100 puntos a finales de 2022, lo que refleja una rentabilidad total prevista del 10%, incluidos los dividendos. El crecimiento de los beneficios ha representado toda la rentabilidad del S&P 500 en 2021 y seguirá impulsando las ganancias en 2022. El BPA del S&P 500 crecerá un 8% hasta los 226 dólares en 2022 y un 4% hasta los 236 dólares en 2023.
Nuestra estimación del BPA está un 2% por encima del consenso ascendente de 2022. Las empresas han ampliado sistemáticamente los márgenes de beneficio a pesar de las presiones de los costes de los insumos y los retos de la cadena de suministro. Esperamos que los márgenes de beneficio aumenten otros 40 puntos básicos, hasta el 12,6%, en 2022, antes de reducirse en 20 puntos básicos en 2023 debido a la reforma del impuesto de sociedades.
Como suele ser habitual en los bancos de inversión en pronósticos a bastante plazo como este, dan dos escenarios alternativos, uno bueno y otro malo, en esta cita se resumen sus ideas:
(1º) Un crecimiento más rápido y una inflación más baja de lo que esperamos elevarían el S&P 500 a 5500, un 17% por encima del nivel actual.
(2) Un crecimiento más lento y una mayor inflación reducirían el S&P 500 en un 25% hasta los 3500.
Como vemos no hay que fijarse tanto en el titular que están difundiendo los periódicos toda la mañana: SP 500 sino en esta letra pequeña donde Goldman y con razón se cura en salud y habla de que si la estanflación aparece puede terminar nada menos que en 3500…Ojo por tanto…realmente dejan por tanto el pronóstico en manos de este parámetro tan importante y que es imposible predecir.
Como optimistas ya tenemos muchos, vamos a centrarnos en los comentarios que hacen sobre el escenario pesimista:
Por otra parte, unas presiones inflacionistas peores de lo previsto podrían pesar sobre la demanda de los consumidores, dañar los márgenes de beneficio y llevar a una Fed más agresiva de lo que se prevé actualmente. Esto llevaría a un crecimiento nulo de los beneficios en 2022 junto con un gran descenso de las valoraciones. Como han destacado nuestros economistas, un riesgo clave para la renta variable estadounidense más allá de 2022 será un tipo de interés terminal de los fondos federales más alto de lo que actualmente suponen los mercados.
José Luis Cárpatos





