Ya hablamos largo y tendido en días anteriores de que habían aparecido varias señales de esta interesante figura, que aparece siempre antes de una gran caída, pero no siempre que aparece hay caídas.
Apareció y el viernes pasado tuvimos el susto, luego una vez más la figura se anticipó.
Pueden recordar todo lo comentado sobre este asunto en el siguiente enlace:
Ahí está todo explicado de forma detallada.
Pues bien, hoy la web de sentimentrader publica un estudio de como se comporta a medio plazo el mercado tras la aparición de estas figuras. Y en el estudio queda bien claro que hasta que no pasan 6 meses, la cotización se ve afectada por estas divergencias. Aquí tienen la tabla, que es clara y contundente:

Desde 1 semanas después hasta 3 meses después, el mercado lo hace netamente peor que en circunstancias normales. Muy claramente- Además si se fijan incluso en la mediana, 1 mes después y 2 meses después problemas. Esto nos muestra que el fenómeno es claro.
Vean igualmente esta cita de Sentimentrader, que me parece realmente muy muy buena:
El saco de boxeo técnico favorito de todos ha vuelto. A los no técnicos del mercado les encanta burlarse de las advertencias como el Hindenburg Omen. El nombre hiperbólico, combinado con el fracaso ocasional, hace que sea una fuente de comedia para aquellos que se oponen al análisis técnico, la historia del mercado y la minería de datos.
El problema de estas personas es que sufren de un sesgo de recencia y toda una serie de otros delirios cognitivos. No hay duda de que el presagio del Hindenburg y su primo el Síndrome del Titanic nacieron de un sueño febril de minería de datos. Aun así, llevan décadas funcionando en tiempo real y han demostrado su utilidad.
Incluso durante la última década de uno de los mercados alcistas más fuertes, duraderos y persistentes de todos los tiempos, una sola advertencia del Hindenburg precedió a unos rendimientos frágiles a medio plazo en el S&P 500, según nuestro Motor de Backtest. El motor es una excelente herramienta para separar la realidad de la ficción en cuestión de segundos.
José Luis Cárpatos





