Estos son los datos publicados:

US Univ. Of Michigan Sentiment Nov P: 66,8 (est 72,5; prev 71,7)
- Condiciones actuales: 73,2 (est 77,2; prev 77,7)
- Expectativas: 62,8 (est 68,8; prev 67,9)
- Inflación a 1 año: 4,9% (est 4,9%; prev 4,8%)
- Inflación a 5-10 años: 2,9% (prev 2,9%)
Demoledora la publicación. El peor dato en 10 años. El consumidor empieza a estar acogotado por la inflación. Es lo que hay, un período estanflacionista más claro que el agua, con una FEDE más perdida que un pulpo en un garaje.
Las cifras son débiles en todas las líneas, tanto en expectativas como en condiciones actuales. Al menos las previsiones de inflación no se han movido.
Este dato de Michigan está más centrado en el consumo real, mientras que el otro, el de Conference Board tiene mucha influencia de la situación laboral.
Por eso el de Michigan es el que más nos debe importar y nos avisa de que el consumo tiene muchos problemas. Y de que la película de color de rosa que se han montado las bolsas, cada vez se sostiene menos. Ojo a partir de enero.
Aquí tienen el gráfico a falta del dato de hoy que recuerdo ha quedado en 66,8.
Y aquí la comparativa entre los dos índices de confianza.
Fuente Danske Bank.
Aquí les dejo, porque es muy interesante la interpretación del dato que hace la propia Universidad. Insisto en que es conveniente leerlo, es bastante realista.
La confianza de los consumidores cayó a principios de noviembre a su nivel más bajo en una década debido a la escalada de la tasa de inflación y a la creciente creencia entre los consumidores de que aún no se han desarrollado políticas eficaces para reducir los daños de la creciente inflación. Uno de cada cuatro consumidores citó reducciones inflacionistas en su nivel de vida en noviembre, siendo los consumidores con menores ingresos y los de mayor edad los que manifestaron un mayor impacto. Los aumentos de los ingresos nominales fueron ampliamente señalados, pero cuando se les preguntó por los aumentos ajustados a la inflación, la mitad de las familias previeron una reducción de los ingresos reales el próximo año. El aumento de los precios de las viviendas, los vehículos y los bienes duraderos se señaló con más frecuencia que en cualquier otro momento en más de medio siglo. Las reacciones de los consumidores ante el aumento de la inflación no deberían ser una sorpresa, como se ha informado en los últimos meses. La descripción de que la inflación sería “transitoria” tiene el matiz de que los consumidores podrían “sonreír y aguantar”, ya que las políticas económicas contaban con una autocorrección rápida y automática de la escasez de oferta y de mano de obra. En lugar de ello, la pandemia causó una dislocación económica como ninguna otra recesión anterior, y se ha entremezclado con interpretaciones partidistas de la evolución económica.
José Luis Cárpatos





