La economía alemana se contrajo un 0,3% en 2023. Fue la única economía del G7 que se contrajo el año pasado.
La producción económica en el sector industrial cayó un 2%, impulsada por una producción significativamente menor en el sector de suministro energético.
Además, la producción manufacturera cayó un 0,4% debido a los fuertes descensos en la industria del automóvil y la construcción de otros vehículos.
La actividad de la construcción aumentó un 0,2%, marcando una recuperación tras dos años de fuerte contracción, a pesar de la persistencia de unos costes de construcción elevados, la escasez de trabajadores cualificados y unas condiciones de financiación cada vez más difíciles.
Por último, el crecimiento en el sector servicios se enfrió, con una desaceleración en todos los sectores principales, incluidos los de información y comunicación (2,6% frente a 5,0%), servicios a las empresas (0,3% frente a 2,6%) y servicios públicos (1,0% frente a 2,7%).